Las compañías que suministran energía eléctrica, así como todo tipo de industrias, comercios muy grandes, universidades, hospitales, conjuntos de oficinas y todo aquello que consuma grandes cantidades de corriente eléctrica, deben de tener en sus instalaciones por lo menos un banco de capacitores, el cuál es muy útil cuando los niveles de voltaje emitido por la red son menores al mínimo necesario para el correcto funcionamiento de la instalación eléctrica de todo este tipo de establecimientos.

En el presente artículo explicaremos qué es un banco de capacitores y cuáles son sus aplicaciones e importancia en todo tipo de industria, para ello, en primer lugar tenemos que explicar a qué nos referimos con capacitores. La palabra capacitor viene del idioma inglés, aunque actualmente se utiliza también por los hispanohablantes al referirse a los condensadores eléctricos.

Un condensador eléctrico o capacitor es un dispositivo pasivo que se utiliza por especialistas en electricidad y su función es la de almacenar energía por periodos de tiempo; dicha energía acumulada es mecánica, pero cuando el capacitor es instalado dentro de un circuito, se vuelve capaz de guardar la energía eléctrica que recibe cuando se somete a ciclos de carga y posteriormente la libera cuando es necesario.

Este aparato consiste en dos láminas o placas capaces de conducir corriente eléctrica, que ejercen una influencia total —cuando toda la electricidad de una le llega sin problemas a la otra— y están divididas por un espacio vacío o un material dieléctrico —un aislante, que tiene muy baja conductividad eléctrica—. Al recibir energía, dichas placas se polarizan, de manera que una de ellas contiene carga positiva, mientras que la otra tiene carga negativa, lo que permite la estabilización de la carga total.

Algunos tipos de condensadores son:

  • De aire: este tipo de condensadores está conformado por las placas paralelas y su dieléctrico es de aire, por lo que están dentro de una cápsula de vidrio. Son dispositivos capaces de almacenar bajas cantidades energía, de tal forma que sólo se utilizan en aparatos con consumo eléctrico menor.
  • Cerámicos: en estos capacitores el dieléctrico está fabricado con varios tipos de cerámicas; asimismo, pueden estar conformados por un solo dieléctrico o por varias placas puestas una sobre la otra y dependiendo del modelo que se trate, son capaces de soportar distintos niveles de tensión.
  • De aluminio: estos son condensadores más utilizados en un banco de capacitores. Consiste en un aluminio y un electrolito conformado por una disolución de ácido bórico. A pesar de que es ideal para bajas frecuencias, cuando éstas son más altas tiene una considerable pérdida de energía. También se usan en sistemas de reproducción de audio o en fuentes de alimentación de diversos equipos.
  • De papel: para estos capacitores se fabrica un dieléctrico de papel parafinado, tratado con baquelita (sustancia plástica sintética) o con cualquier método que disminuya su capacidad de almacenar humedad, con el fin de aumentar su habilidad de aislamiento. Consiste en dos placas de papel, una de aluminio, otras dos de papel y finalmente una más de aluminio enrolladas.
  • Electrolíticos: se denominan electrolíticos a todos los modelos de condensadores que utilizan un electrolito que actúa como cátodo (un electrodo negativo que tiene una reducción de energía). Asimismo, dicho electrolito también puede funcionar como ánodo, dando como resultado la capacidad de recibir corrientes muy elevadas de energía. Es muy importante aclarar que estos capacitores no se pueden utilizar en sistemas de corriente alterna. Hay varios tipos según su material y funcionamiento: de aluminio, de tantalio y bipolares.
  • De mica: en este tipo de condensadores, el dieléctrico está hecho de mica, ya que este material es ideal debido a que tiene muy poca pérdida de energía, es capaz de soportar altas temperaturas y no sufre degradación con el tiempo debido a agentes ambientales como la humedad o la oxidación. Su armado es distinto al del modelo anterior, ya que la lámina de mica está sobrepuesta a una de aluminio y varias de estas placas son colocadas una sobre la otra y son soldadas por las orillas; este tipo de capacitores soportan grandes niveles de tensión.

Estos son algunos de los muchos tipos de condensadores que existen, ya que también hay de poliestireno, de poliéster o Mylar, síncronos y de dieléctrico variable.

Cuando se necesita almacenar grandes cantidades de energía eléctrica, se utiliza un banco de capacitores, es decir, una estructura metálica que contiene en su interior dos o más  condensadores eléctricos fijos. Su principal aplicación es en las subestaciones de la red eléctrica y en las plantas generadoras, sin embargo también son necesarios en industrias como la automotriz, la petrolera, la química, la metalúrgica, la papelera o la minera. Así como establecimientos que consuman grandes cantidades de energía como universidades y hospitales.

Como se explicó anteriormente, su función es la de estabilizar el voltaje cuando se presentan bajos niveles de corriente eléctrica, ya que este tipo de actividades necesitan tener un consumo enérgico constante.

Entre las ventajas de instalar un banco de capacitores están que: gracias a sus materiales de fabricación resistentes, tienen una vida útil muy larga, su mantenimiento es sencillo y por lo tanto de bajo costo y por último lo más importante, que están hechos con medidas de seguridad altas y por lo tanto no se corre peligro en caso de una falla en la red eléctrica o de algún accidente.

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